Taller Flores de Bach


Taller de Flores de Bach

Encuentros de 2 horas, cada 15 días

El taller habilita a los participantes para  preparar y recetar las esencias, ya sea en el ámbito familiar o en un marco terapéutico.

Es un curso y una rueda de sanación a la vez : no sólo conocemos las flores desde la teoría,  sino que constatamos su efecto pues cada uno va tomando durante el año las que necesita

Para sanar física, emocional y mentalmente.

* Vida de E.Bach: 3 etapas de un médico de vocación: el alópata “y algo más”, el homeópata de fama internacional, el pionero de la medicina floral

* Bases del sistema médico de E. Bach:

Principios de la medicina holística y energético – vibracional

Las flores: la más alta vibración de la Naturaleza, farmacia de Dios, para prevenir, curar y mantener la salud sin efectos colaterales ni contraindicaciones

Vivir en salud: vivir desde el centro interno, la esencia divina, el Ser

* Las 38 flores: Cómo actúa cada una, qué estados negativos armoniza, qué síntomas emocionales y físicos señalan su prescripción. Cómo seleccionar las que necesitamos para nuestra salud y la de familiares, amigos y pacientes. Flores para estados crónicos o caracterológicos y para estados agudos o transitorios. Preparación, dosificación y tratamiento.

* Combinaciones florales específicas: Rescue Remedy para emergencias ; cremas para aplicación local; vaporizadores para limpiar ambientes;  fórmulas para examen, alergias, insomnio, estrés, pánico, dolor, contracturas, infecciones, embarazo, parto, recién nacidos, etc,..

El taller incluye la toma de las flores, apuntes y certificado

Coordina Mariana Ginaca – Terapeuta floral

FLORES DE BACH PARA PADRES, DOCENTES, TERAPEUTAS Y ADULTOS EN GENERAL:
PARA QUÉ?

Nosotros, ‘los grandes’, queremos principalmente una cosa : que nuestros niños y adolescentes crezcan sanos y contentos, del latín  “contentus”:  ‘estar  contenido,  en  sí  mismo  y en  el propio cuerpo; estar integrado, satisfecho, no desbordado.’ Sintiéndose así, cada uno podrá desplegar con alegría su potencial único, para el bien de todos.

Pero cuántos adultos  nos sentimos hoy realmente “contentus”?

La irritabilidad, in-quietud y confusión de niños y adolescentes, no son a  menudo espejos que reflejan nuestro propio malestar?

Conocer y usar las  Flores de  Bach  nos permite contar con un recurso natural, eficaz, sin contraindicaciones ni efectos colaterales, para  armonizarnos tanto nosotros como nuestros hijos; las flores nos invitan a ‘volver a casa’, a la plenitud y vibración propias de la Naturaleza, de la que somos parte.

Una vez que las conocemos, usarlas es muy simple: sólo tenemos que permanecer atentos a lo que nos pasa, a lo que sentimos, para recurrir a la flor adecuada antes de que un leve desequilibrio emocional se convierta en un estado agudo, o peor aún, crónico, a nivel físico. Sanarnos con las flores favorece así el autoconocimiento, mediante la observación de nuestros estados emocionales y el reconocimiento de nuestras tendencias de carácter… siempre con amor y humor! pues sin ellos no hay verdadera sanación.

Armonizados nosotros (padres, docentes y adultos en general) será más fácil que nuestros niños resuenen y respondan a su vez en armonía. Y cuando los veamos tristes, o dispersos, o violentos por la circunstancia que sea, podremos recurrir con confianza  a las flores para que ningún estado negativo arraigue en ellos. Las flores no impedirán que les sucedan los hechos de la vida que nos hacen crecer, como los desafíos, los obstáculos, las pruebas; simplemente, activarán los recursos internos de los niños para que atraviesen mejor esos momentos. Como en la comunidad del texto que sigue, las flores nos cantan nuestra canción del alma…

RITUAL DE LA CANCIÓN DEL ALMA

“Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en el bosque con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño. Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito.

Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le canta su canción.

Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.

Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición.

Y hay aun otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción: si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción. La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad.

Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos de hacer nada que pudiera dañar a otros. Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás. Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sentís culpable y tu propósito cuando estás confundido.”

Tolba Phanem

Poeta africana

UN VIEJO CACIQUE Y LAS FLORES DE BACH

    Un viejo cacique hablaba sobre la vida con sus nietos. Les decía:

 – “ Una gran pelea está ocurriendo en mi interior, y es entre dos lobos. Uno de los lobos representa el miedo, la ira, la crítica, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, la duda, la confusión, la indecisión, el pesimismo, la apatía. El otro representa la valentía, la comprensión, la tolerancia, la generosidad, la humildad, la paz, el amor, la seguridad, la confianza, la claridad, el compromiso, la alegría, la vitalidad. Esta misma pelea está ocurriendo ahora dentro de todos los seres de la Tierra.”

Lo pensaron un ratito y uno de los niños preguntó al abuelo:

– “ Abuelo, dime, cuál de los lobos ganará? ”

   Y el viejo cacique respondió simplemente:

– “El que alimentes…”

Bueno, las flores alimentan al segundo lobo…

Tomarlas es tomar “armonía líquida”,  bien específica y diferenciada : tomo paciencia si soy muy irritable, tolerancia si soy crítico, vitalidad si estoy agotado, concentración si estoy disperso, relajación si me exijo demasiado, optimismo si me desanimé, confianza si me asusté…

Todo es polar en la tierra, no hay frío sin calor, de modo que si estoy lleno de odio Bach sonreiría y me diría “qué bueno, qué capacidad de amor tenés!”, y me daría la flor correspondiente para desplegar la mejor versión de mí mismo…Es que la elevada vibración de las flores va repolarizando la nuestra, desde el estado negativo al positivo. Y como cada estado de ánimo o rasgo de carácter hace huella en el cuerpo físico, al recuperar la salud emocional recuperamos, como consecuencia, la salud física también : no olvidemos que Bach era un exitosísimo médico clínico , cuya vocación era la de ayudar a restablecer la salud integral de las personas. Su espíritu científico y observador, unido a su poderosa intuición y conexión espiritual, lo llevó a investigar hasta encontrar en las flores el sistema médico que más le satisfizo : por simple, por natural, pero sobre todo por su eficacia ya que previene y cura las causas de la enfermedad, que están en la desarmonía emocional. Como medicina preventiva, las flores son especiales por la sencillez de su aplicación y la ausencia de contraindicaciones o efectos colaterales; como cura, su éxito está ampliamente documentado, y pueden sumarse a cualquier otro tratamiento. Pero incluso en los casos en que no se logra la cura física, como sucede también a veces con la aplicación de otras medicinas, las flores ayudan a llevar mejor la enfermedad, con más ánimo y entereza; aun quien está por morir puede beneficiarse con ellas, para partir en paz. Y no son placebo : actúan maravillosamente también en bebes, animales y  plantas.